El PSOE de Córdoba denuncia un nuevo acto vandálico contra su sede y pide una condena unánime del resto de partidos para parar el clima de coacción y odio político - El PSOE de Córdoba denuncia un nuevo acto vandálico contra su sede y pide una condena unánime del resto de partidos para parar el clima de coacción y odio político

El PSOE de Córdoba condena rotundamente el nuevo acto vandálico cometido contra su sede provincial, un ataque que vuelve a situar a los socialistas cordobeses como objetivo de quienes pretenden sustituir el debate democrático por la intimidación, la coacción y el señalamiento político.

La secretaria general del PSOE de Córdoba, Rafi Crespín, ha denunciado públicamente los hechos en las redes sociales y ha señalado que “una vez más, los antidemócratas se sirven de la coacción, amenazas y la incitación al odio en la sede del PSOE de Córdoba”. “Este tipo de pintadas sólo ponen de manifiesto el clima de crispación al que máximos exponentes de la derecha blanquean y animan”, ha añadido.

Desde el PSOE de Córdoba se considera especialmente preocupante que se normalicen este tipo de comportamientos contra las sedes de organizaciones políticas, que son espacios de participación, atención a la ciudadanía, encuentro y defensa de derechos. Las discrepancias políticas, subrayan los socialistas, deben dirimirse mediante las ideas, los argumentos y las urnas, nunca mediante amenazas, insultos, pintadas o actos vandálicos.

El PSOE recuerda que estos hechos no constituyen un episodio aislado. El nuevo ataque, con pintadas alusivas a la crisis de Ceuta, insultos contra el partido y el presidente del Gobierno y secretario general, Pedro Sáchez, y simbología de exaltación fascista, se suma a otro acontecido hace un par de semanas y otros anteriores. Según datos compilados por Ferraz, se han registrado más de 240 ataques en más de 160 sedes socialistas en España durante los últimos años, incluyendo amenazas, insultos, pintadas y otros actos de vandalismo.

Para los socialistas cordobeses, esta sucesión de ataques debe provocar una respuesta inequívoca de todas las fuerzas políticas democráticas. “Condenar este tipo de violencia, sin peros ni condicionantes, debería ser una obligación para cualquier formación política”, señala el PSOE, que considera que el silencio ante estas actuaciones contribuye a normalizar comportamientos incompatibles con la convivencia democrática.

En este sentido, el PSOE de Córdoba reclama que ninguna organización política mire hacia otro lado ante un ataque a una sede, con independencia de las siglas que sean objeto de la agresión. La defensa del pluralismo, la libertad política y el respeto a quienes piensan diferente debe estar por encima de cualquier diferencia partidista.

Crespín ha advertido de que los discursos de confrontación permanente y de deslegitimación del adversario pueden contribuir a generar un clima en el que determinadas conductas acaben normalizándose. “Los discursos agresivos son violencia verbal y pueden convertirse en caldo de cultivo para la violencia física”, ha señalado la dirigente socialista.

Pese a estos ataques, el PSOE de Córdoba deja claro que no va a amedrentarse ni a dejar de desarrollar su actividad política y social. La sede socialista seguirá siendo un espacio abierto a la ciudadanía, de participación, escucha y defensa de los derechos y servicios públicos.

“Cada ataque es un motivo más para seguir adelante y cada insulto, una razón más para defender nuestras convicciones y nuestra democracia”, sostiene el PSOE de Córdoba, que reafirma su compromiso con una política basada en el respeto, el diálogo y la confrontación de proyectos e ideas.

La formación socialista confía, asimismo, en que los hechos sean investigados y que sus responsables respondan ante la justicia, al tiempo que reclama una respuesta política y social firme para evitar que la intimidación se convierta en una herramienta más de la confrontación política.

El PSOE de Córdoba seguirá defendiendo la convivencia democrática y trabajando desde su sede y desde todos los municipios de la provincia por una sociedad en la que nadie tenga que ser señalado o intimidado por sus ideas políticas.